El verdadero problema
Lo más difícil no siempre es conseguir que tu bebé se calme; es tener que sostenerle y consolarle todo el rato, una y otra vez. Le calmas durante veinte minutos con los dos brazos y, en cuanto intentas dejarle tumbado, todo vuelve a empezar, así que te quedas allí mientras tu comida se enfría, tu hijo mayor te llama y se te duerme el brazo. El apoyo debería hacer que esos momentos fueran más fáciles, para que calmarle no sea algo que tengas que llevar tú sola.
✓ Volvéis a empezar en cuanto quitas la mano
✓ Las comidas se enfrían y los demás esperan mientras sigues dando palmaditas
✓ Tus brazos y tu cuerpo acaban agotados tras ratos largos de acunar
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